
Tres avezados compañeros de la unidad fueron los tutores del resto, las amebas a desasnar, a las que visitaron en sus turnos de trabajo para explicarnos como se ejecutaba el mapa de cuidados sobre el terreno. Y lo hicieron en nuestros turnos de trabajo a fin, digo yo, que de estorbar lo suficiente en nuestras tareas como para justificar el certificado de docentes y el sobresueldo de cuarenta y tantos euros la hora. Cuando terminaron pudimos concluir que aquello no era más que el PAE clásico adornado hasta la náusea con índices de nombre impronunciable y códigos numéricos adosados a diagnósticos, intervenciones y resultados.
Desconozco cómo se trabajará en otros hospitales pero visto lo visto, ya avanzo que en el mío no se va a trabajar con mapas de cuidados en muchos años. Como mucho se rellenarán cuadros con tildes, que parece ser que es primordialmente lo que les interesa. De cara a la galería...y las productividades.
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