jueves, abril 29

Docencia, por caridad

Érase una vez una escuela de enfermería que pertenecía orgánicamente a un viejo hospital público de una pequeña ciudad de provincias. Celadores, administrativos, enfermeras y médicos lo llevaban para adelante organizando la docencia la gran universidad de una provincia lejana. Las prácticas de los alumnos eran dirigidas por las mismas enfermeras-profesoras que delegaban en sus compañeras del hospital la tutela y el aprendizaje de aquellos.

Pero la pequeña ciudad creció tanto que llegó a tener su propia universidad que terminó engullendo orgánicamente a la vieja escuela de enfermería, y así las enfermeras-profesoras se convirtieron en Señoras Profesoras y dejaron de ir al hospital.

-¿Qué hacer ahora con los alumnos y sus prácticas?-, se preguntaban preocupadísimas por las aulas y pasillos.

Pero los sabios de la nueva universidad eran tan listos que lo arreglaron rápidamente. Redactaron largos textos que pocos conocieron y menos aún entendieron de forma que todo siguiera como antes en apariencia. Las enfermeras del hospital, a las que llamaron amebas por tener que desdoblarse y trabajar por dos, se encargarían de adiestrar a los alumnos trabajando con ellos ‘a pie de cama’, ya que estaban allí. Pero, claro, algo fallaba y es que aquellas amebas no eran ‘nadie’ para enseñar pues no pertenecían a la universidad, y fue entonces cuando los sabios reunieron a un grupo de amebas avejentadas, huy perdón, aventajadas y las entronizaron como Profesoras Asociadas-Clínicas a las que pagaron 30 monedas de plata pero sin tener que enseñar nada, que ya para eso estaban las gratuitas amebas.

Y así lo vinieron haciendo año tras año sin que las amebas supieran de los textos redactados ni de las monedas de plata pagadas. Y año tras año los alumnos de la escuela aprendieron, pagando sus monedas de plata también, en unas prácticas que las amebas les daban por caridad.

Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado.


Nota del bloguero. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.


martes, abril 27

Cuidados post mortem

Yo lo llamaría mejor ‘técnica’ pues llamar cuidados a algo que no está encaminado a procurar la salud del paciente me resulta chocante. Y referente a esta técnica parece que no hay demasiado consenso, por lo menos entre mis compañeros y en algunas webs que he revisado, sobre qué y cómo hacer esta técnica. Desde amortajar al difunto tal y cómo está – con la sábana de abajo usada dejando vías, sonda vesical y pañal usado- hasta asearlo y vestirlo antes de amortajarlo con sábana limpia –antes de haber retirado catéteres y sondas- hay toda una gama de soluciones intermedias a la medida de cada profesional. En cualquier caso, todo terminará en un sudario de plástico etiquetado ‘Made in China’, y aclaro que esto último, que puede parecer frívolo, se ajusta totalmente a la realidad, por lo menos a la mía.

A mí me resulta realmente irrelevante desde el punto de vista estrictamente profesional cómo vaya pertrechada una persona muerta que sólo mostrará al exterior su rostro, y a aquellas compañeras más preocupadas por este asunto no he podido sacarles ningún argumento en favor de sus particulares modus operandi, tan sólo juicios de valor en contra de las formas menos primorosas con frases como “no me parece respetuoso”, “a mí no me gusta así” o “esto no es cristiano”.

Desde luego que se hace un flaco favor a una profesión introduciendo elementos radicalmente ajenos a ella como pueden ser, en este caso, subjetivos, religiosos o de cosmética funeraria, perdiendo de vista cual es la función de una enfermera en este momento y que consiste, estrictamente, en preparar el cadáver para su traslado al mortuorio. Otras consideraciones adyacentes caen, creo, en el terreno de otras profesiones.


miércoles, abril 21

Gradua2

La Organización Colegial se ha apresurado a montar un dispositivo académico para que tod@s podamos graduarnos con ‘facilidad’. Todo muy moderno, desde el nombrecito con que lo han bautizado –Proyecto Gradua2- hasta la forma de ejecución –semipresencial-. Todo ello en ‘connivencia’ con la recurrente Universidad Complutense que proporcionará un tribunal que evaluará de cinco en cinco, han leído bien, de cinco en cinco, a las enfermeras que defenderán un plan de cuidados común. Una especie de performance que pondrá el broche de oro de modernidad a todo el invento. Quien quiera alucinar con detalle puede hacerlo en esa publicación de nombre poco acertado y estilo autocomplaciente -en los contenidos- y arcaico -en las formas- conocida como Enfermería Facultativa (nº 133, febrero 2010).

Debe tener algo de bueno tal iniciativa cuando el sindicato mayoritario de enfermería, sí, ése en cuyas siglas podemos aún leer la troglodítica denominación de la profesión -SATSE-, ha elaborado una suerte de ‘frequently asked questions’ imprimida en formato póster, todo él manufacturado por la corte de liberados de la sección sindical de mi hospital, encaminado a desmitificar el grado pero, sobre todo, a hacer hincapié en lo absurdo de nivelar nuestra actual titulación a la de Grado. Un dardo envenenado dirigido al Colegio pero, eso sí, sin nombrarlo para nada, que les sobra clase a ellos. Procuraré publicar próximamente el documento porque no tiene desperdicio.

Digo yo que algo malo habremos hecho l@s enfermer@s para merecernos estos representantes que ante un asunto como éste empiezan a ‘moñearse’, como siempre, aunque sea por lo finolis.


sábado, abril 3

¿Por qué no te callas?

DonMázimo es que no para, vamos, que se ha ha convertido en el rey del botafumeiro y el inciensario oficiales. Deje por favor de tocarle la campanilla a DoñaMariajezú y doñaTriniá, por favor, sobre todo en nombre de quienes usted no representa en absoluto.
Ahora quiere ponernos a trabajar más y peor y quién sabe dónde. Porque ¿qué querrá decir eso de "El Consejo General de Enfermería ha ofrecido todo su apoyo al Gobierno y las comunidades autónomas tras las medidas acordadas en el último Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (SNS) para reducir el gasto aunque las considera "insuficientes" y demandan una reorganización de los recursos asistenciales y del personal sanitario, al que se destina el 70 por ciento del total del presupuesto sanitario"?. Miedo me das, donMázimo, así que no tengo más remedio que decirte que

¿Por qué no te callas?