jueves, marzo 4

Testamento Vital

Érase una vez un abuelete de ochenta y pico de años aquejado de un linfoma no Hopkins desde hacía varios. La enfermedad no le había tratado mal del todo pero había desarrollado una adenopatía faríngea de tal tamaño que le estaba comprometiendo la vía aérea, motivo por el cual ingresó en el hospital. La 'papa' sólo tenía un tratamiento paliativo con quimioterapia sin garantía ninguna de éxito y mientras tanto precisaría de una traqueostomía para aguantar hasta el fin del tratamiento. Ante tal perspectiva nuestro abuelete decidió, en plenas facultades mentales, que no quería verse en ese escenario de agujero en la garganta, soltando mocos sin parar, sin hablar y soportando el enésimo ciclo de quimioterapia, para al final morirse igualmente. Y así se lo hizo saber a los señores facultativos.
Pero a espaldas de él, éstos acordaron con los hijos de este pobre abuelete que cuando llegara el momento y perdiera la conciencia por hipoxia procederían a traqueotomizarlo. Y así pasó.
Un buen día, se despertó sin habla, respirando por un agujero en el cuello, con un cable clavado en la ingle y muy decepcionado. Y cansado, muy cansado. Al mes siguiente le administraron la quimioterapia a partir de la cual cayó su salud en picado y una noche murió en su cama de hospital, en silencio, sin darse cuenta sus hijos.
Y colorín colorado este cuento se ha acabado.

Y yo me pregunto ahora qué validez tendrá un testamento vital, que no es más que un papel, cuando la voluntad de alguien que la está expresando antes de morir es despreciada de esta manera.

4 comentarios:

Xosé Manuel Meijome dijo...

Hola, valoro mucho esta entrada tuya porque a diario este conflicto nos rodea. Algunos, en su miedo a las denuncias y a los problemas, parecen olvidar que es el paciente y no sus familia el depositario de su voluntad mientras (como bien remarcas) tenga 'plenas facultades mentales' y que, si desean "cobertura jurídica" esos son los argumentos que los registros de últimas voluntades les proporcionan.

Otros que no vieron "la dema y la muerte".

Florencio Ruiseñor dijo...

Xosé, y es que aunque la vean me parece que no les serviría de mucho. Saludos.

Anónimo dijo...

Ayer tuve la suerte de acudir a la jornada titulada " muerte digna en andalucía" y me vine con muy mal sabor de boca Aún así espero que en otra convocatoria se titule muertes indignas en andalucía.
Tanta cabeza pensante ( catedráticos de penal, miembros de comité ético, profesionales sanitarios... )y todos con un mismo patrón, la cobardía.
Saludos de una ameba :)

Florencio Ruiseñor dijo...

Lo que me hace temer, pues, que lo del testamento vital es sólo papel mojado y medallita política para algunos. Que pena.