miércoles, febrero 24

¿Licenciatura o Grado?

Verdaderamente que no se puede tolerar que el presidente de la OCE, donMázimo, se autoerija en presidente de los enfermeros españoles. Y sin ninguna consideración para los no colegiados, que en Andalucía son muchos y muy a su pesar, lo hace una y otra vez en su revista propagandística e inexplicablemente llamada Enfermería Facultativa. El 'número' de enero -entrecomillo porque realmente es un número...de circo- es toda una muestra de joyas megaloenfermeras casi monográfico sobre el título de Grado, al que llama decenas de veces 'Licenciatura' para liar más al personal.

"En 2014, todos los enfermeros licenciados" (Titular de la portada)

"La OCE facilitará el acceso a la licenciatura".

"Para conseguir el nivel de retribución A1 (...) es imprescindible el título de grado".

"Trabajo muchísimo y no sé cuando voy a poder matricularme, pero tengo claro que sí quiero conseguir mi título de licenciado por dignidad profesional y humana" (E. Tapias, enfermero de hospital).

lunes, febrero 15

Jefes y viceversa

El ecológico 6 es el turno que nos toca sufrir a muchas amebas epsilonas del SAS, que consiste en trabajar dos días de mañana, dos de tarde, dos de noche y descansar cuatro - lo de cuatro es un decir, pues el primero de ellos es el saliente de la última noche-.
Estaba yo desayunando plácidamente en mi segundo descanso -el mejor, pues es el primero que se disfruta realmente y el más lejano a la primera mañana de trabajo-, cuando me llama mi supervisora para ver si podría trabajar esa tarde a cambio de un descanso en otro día sin determinar, pues "no tenía a nadie para cubrir una ausencia". Hay tres subclases de amebas epsilonas, una de ellas iría de buen grado de cara a la galería y a regañadientes en petit comité; otras pondrían alguna manida excusa del tipo "no tengo con quien dejar al niño"; y una última subclase muy minoritaria le respondería que vaya ella a cubrir ausencias alguna vez, que también es enfermera de la unidad, hombre ya.

Yo pertenecía a este tercer grupo de amebas impertinentes pero con el tiempo he aprendido a no crearme demasiados enemigos por la alturas innecesariamente, así que le respondí con voz trémula que "no me venía bien", eso sí, sin dar más explicaciones, que uno tiene aún si dignidad. Con ello se consigue transmitir que no me da la gana de interrumpir mis descansos sin nada a cambio -igual que las jefas, vaya-, a la vez que quedar bien formalmente. No sé si he creado una nueva subclase de amebas o es la misma que la segunda. Qué lío.

miércoles, febrero 10

Tirar la toalla

Saber cuándo hay que parar y dejar que la gente muera dignamente es algo que muchos profesionales de la salud no tiene claro. Peor aún, hay quienes creen que no hay un límite y 'mientras haya vida hay esperanza', desagradable sofisma argumentado por un nutrido grupo de ellos.
He encontrado este corto, nominado a los Goya, que trata el tema en clave de humor y me ha parecido realmente muy útil para hacernos recordar lo más importante de todo esto: el paciente.

lunes, febrero 1

Sintiéndola próxima.

Las siete de la mañana, la hora de activarse tras la larga noche de timbres de llamada. Preparándolo todo para las numerosas analíticas recordó con fastidio la actitud de encarnizamiento terapéutico adoptada con aquel paciente terminal al que habían estado durante la noche aumentando dopamina, midiendo PVC e infundiendo expansores alargando absurdamente la agonía del paciente y el sufrimiento de la familia. Tras seis horas en gasping aquel pobre hombre falleció.
De camino para otra habitación, con la bandeja llena de tubos y jeringas, comenzó a oír lamentos y sollozos pero al ver que otra compañera los atendía siguió su ruta de extracciones. El joven reposaba sobre la cama, despierto por los llantos que provenían de la habitación contigua y, al verle entrar con la bandeja, le acercó, como cada mañana, el extremo del catéter de Hickman para ayudar en la extracción. Cuando terminaba, lo miró para devolverle la sonrisa con la que cada mañana le recibía el joven paciente, encontrándose esta vez con la mirada de pánico del muchacho atemorizado por los lamentos del duelo cercano.
Mientras repartía la sangre pensó que aquella expresión, la de un joven que siente cercana la muerte era de las cosas más terribles que había vivido en todos sus años de profesión. Y de las que nunca podría borrar de su mente.