domingo, enero 3

Mórfico y Midazolam, por favor.

El FEA, facultativo especialista de área, acudió al hospital enfurruñado por tener que dejar la fiesta familiar de Navidad en lo mejor, pero no tuvo más remedio, que para eso estaba cobrando la guardia localizada. Tratar de sedar al paciente terminal a base de bolus a demanda no había convencido a la familia que, indignada y apesadumbrada, pedía que el paciente dejara de sufrir.
La enfermera había tenido que llamarlo varias veces ante la presión familiar y había tenido que oir de él exabruptos relacionados con lo "cansados" que estaban los familiares y con su "prisa" porque se muriera el enfermo. Pero, claro al entrar en la habitación la mise en scene iba a ser otra, con la abochornada enfermera como testigo.
Allí se soltó el discurso del coma urémico, del coma hipercápnico, de que su enfermedad no estaba peor pero lástima de aquella neumonía tan grave, de que el enfermo no sentía nada -a pesar de los gemidos y manoteos- y de que lo único que haría una perfusión sería adelantar un proceso natural que iba a llegar inevitablemente. Y, claro, a eso no estaba 'éticamente' dispuesto.
Ante esta postura la familia pidió la intervención del Jefe de la Guardia, que nada pudo o quiso hacer y en el siglo XXI, en un hospital andaluz, un paciente terminal tuvo que morirse sin sedación, de manera 'natural, porque así lo decidió la particular deontología de un FEA molesto por haber sido interrumpido en su cena de Nochebuena. Hasta para morirse hay que tener suerte.

(Cualquier parecido con la realidad es pura casualidad)

3 comentarios:

Blog salud mental dijo...

qué fuerte... cuanto daño hizo en España todo lo sucedido al Dr Montes en Madrid... y cvuanto hijoputa ejerce la medicina sin una pizca de humanidad

Xosé Manuel Meijome dijo...

Realmente es así... a algunos lo de Móstoles les ha hecho pensar demasiado...

El problema es que a muchas enfermeras esto, como tantas cosas, les 'pilla en medio' y deben comprender/aguantar a unos y a otros y sobrellevar su propio dolor por el dolor ajeno.

Florencio Ruiseñor dijo...

Me da que lo de Móstoles no tiene toda la culpa, pues aquí la familia pedía por favor la sedación. Es que hay especialidades muy proclives a ser 'capillitas' como la que cuento aquí y que no quiero especificar, que hay mucha mala idea suelta.
Saludos a los dos.