jueves, septiembre 17

El final del verano

Parecía que no, pero está llegando, una pena por lo del clima pero un respiro laboral porque termina el vía crucis que sigue al cierre de la unidad y el consiguiente paso de todas las enfermeras amebas epsilonas al rotin o retén, habiéndose atropellado cuadrantes, antigüedades y vidas privadas sin la menor compasión. Este verano hemos hecho una regresión al siglo XIX empujando el carrito de las carpetas 'pasando sala' con facultativos decimonónicos, conocido unidades de las que desconocíamos su existencia, como una USMIJ y repetido hasta la saciedad con sonrisa forzadísima la frasecita: "Hola, soy Florencio, y vengo de rotin. ¿Dónde me cambio?... Gracias." Un poco todo como cuando empezábamos, hace ya muchos trienios, pero sin ninguna gracia ya, claro.
Dentro de unos días, cuando termine este tormento, nos vendrá nuestra abnegada supervisora a recordarnos, porque ya los habremos olvidado lógicamente, los 'objetivos-siglo-XXI' que perseguimos o, mejor, persiguen ellas, para este año. Cuando termine de soltar la soflama pro-contrato-programa le pediré que, por favor, nos lo repita dentro de unas semanas, cuando hayamos olvidado un poco el 'trajín' estival. Que estamos ya muy viejas para tantos cambios radicales y necesitamos, como los pre-escolares, un periodo de adaptación. Y todo, sin acritud, que no se diga.

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