jueves, septiembre 17

El final del verano

Parecía que no, pero está llegando, una pena por lo del clima pero un respiro laboral porque termina el vía crucis que sigue al cierre de la unidad y el consiguiente paso de todas las enfermeras amebas epsilonas al rotin o retén, habiéndose atropellado cuadrantes, antigüedades y vidas privadas sin la menor compasión. Este verano hemos hecho una regresión al siglo XIX empujando el carrito de las carpetas 'pasando sala' con facultativos decimonónicos, conocido unidades de las que desconocíamos su existencia, como una USMIJ y repetido hasta la saciedad con sonrisa forzadísima la frasecita: "Hola, soy Florencio, y vengo de rotin. ¿Dónde me cambio?... Gracias." Un poco todo como cuando empezábamos, hace ya muchos trienios, pero sin ninguna gracia ya, claro.
Dentro de unos días, cuando termine este tormento, nos vendrá nuestra abnegada supervisora a recordarnos, porque ya los habremos olvidado lógicamente, los 'objetivos-siglo-XXI' que perseguimos o, mejor, persiguen ellas, para este año. Cuando termine de soltar la soflama pro-contrato-programa le pediré que, por favor, nos lo repita dentro de unas semanas, cuando hayamos olvidado un poco el 'trajín' estival. Que estamos ya muy viejas para tantos cambios radicales y necesitamos, como los pre-escolares, un periodo de adaptación. Y todo, sin acritud, que no se diga.

jueves, septiembre 3

Secuela del caso Ryan

Escena 1. Una supervisora del hospital, a la sazón profesora asociada de una EUE, aparece en la unidad con tres alumnos de dicha escuela y los 'asigna' a sendas enfermeras, cuya 'obligación' será realizar docencia y tutela sobre ellos. La EUE, en cambio, acreditará y remunerará solamente a la profesora asociada por dicha docencia y tutela, que harán las otras enfermeras. Esta escena es real y muy frecuente. Todo sucede entre jijí-jajás y buen rollito.

Escena 2
. Un alumno de la escuela de Enfermería está realizando sus prácticas. En una habitación se agota la perfusión de Heparina y se dispone a recambiarla sin advertir que está confundiendo ritmo de infusión con volumen a infundir en la bomba de perfusión y le administra las 25.000 u.i. en una hora. Cuando la bomba alerta del fin prematuro de la infusión es cuando la enfermera 'responsable', extrañada, constata el error.
Esta escena fue real y el error se resolvió fácilmente pues se trataba de Heparina. De momento, se acaba el jijí-jajá.

Escena 3.
La cosa se complica si se trata de Dopamina, Nitroglicerina, Labetalol, Insulina, Morfina, etc. El paciente se pone muy malito pudiendo incluso morirse. Además del jijí-jajá se acaba el buen rollito también.

Escena 4
. Debidamente reunidos el gerente, el director de enfermería, el jefe de bloque, la supervisora a la sazón profesora asociada y el director de la EUE, con copias del acuerdo Universidad-Hospital por delante, debaten relajadamente, entre jijí-jajás y buen rollito por supuesto, sobre el alcance y responsabilidades del error del alumno. Para ellos ninguna, como no podría ser de otra forma. El pato lo pagará la pobre enfermera sin acreditación ni remuneración como docente pues alguna cabeza habrá que cortar, claro.

Nota: Las escenas 3 y 4 son ficticias... de momento.