jueves, julio 9

Protocolo de verano (II)

Un 'dilema' que afronta anualmente nuestra dirección al abordar los 'tan necesarios' cierres de unidades es cuáles se cierran y cuáles no. Podríamos pensar que al reducirse la actividad de los quirófanos (estamos aún a la espera de saber por qué se produce este fenómeno estival) lógicamente las unidades quirúrgicas serían las principales candidatas al cerrojazo, y en principio así es pero, claro está, con matices importantes.
Las dirección de enfermería viene defendiendo a ultranza el popular principio de "to er mundo e güeno" por el cual cualquier enfermera, incluso recién titulada, es válida para cualquier puesto hospitalario y por tanto hacerse cargo de los pacientes 'desplazados' de verano. De esta manera cada año se podría cerrar una planta distinta mediante rotación. Total, todos valemos para todo... mientras no le toquemos las narices a los facultativos, claro.
¿Que qué pasa?, pues que la dirección médica recibe las correspondientes presiones de determinados especialistas que sí estiman que sus pacientes deben ser manejados y cuidados por enfermeras formadas y no consienten en la evacuación anual de la unidad. Con la consecuencia de que siempre nos toca a los mismos ser los 'desplazados de guerra'.
Nuevamente, pues, se constata la sumisión de las decisiones que afectan a la Enfermería a las direcciones médicas demostrando, desgraciadamente, que una subdirección de enfermería es más que suficiente para la gestión de nuestro personal.

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