domingo, junio 14

Protocolo de verano.

Un año más, un verano más, nuestra unidad de hospitalización cerrará durante dos meses. Nuevamente, la dirección de enfermería tiene ante sí la oportunidad de gestionar al personal con imaginación y criterio profesional o, por el contrario, con cicatería y mirando únicamente el euro, como es corriente en ella. En realidad se trata sólo de gestionar el personal que les 'sobra' durante un mes ya que el otro estaría de vacaciones.
Ese mes que no hay trabajo se podría destinar al personal a tareas que durante el año se hacen mal, demasiado rápido o simplemente no se hacen.
  • Revisar la estructura de la unidad y efectuar cambios que faciliten el trabajo.
  • Actualizar protocolos clínicos, planes de cuidados y demás documentación.
  • Realizar cursos de formación en horas de trabajo, como marca la ley.
  • Realizar sesiones de enfermería.
  • Supervisar los enfermos de la especialidad repartidos por el hospital formando y ayudando a las compañeras no expertas en su manejo.

De este modo, conseguiría tener al personal motivado mejorando su formación y utilizándolo como un recurso profesional de primer orden, repercutiendo directamente en la calidad asistencial.

Desgraciadamente, lo que hará como siempre es utilizarnos como sustitutos de las vacaciones de otros compañeros sin respetar necesariamente cuadrantes ni preferencias personales para elegir nuevo destino, ni tan siquiera respetar un tiempo prudente de antelación para decirnos cuándo y dónde estaremos en verano, tratándonos como simples peones de brega, como si el hospital fuese una línea de montaje. Eso sí, ahorrando muchos euros en contratación de RRHH que luego repercutirá en su productividad.

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