lunes, junio 1

Cruzar camas

Esta expresión ha sobrevivido al antiguo hospital, hoy derruido. Allí las habitaciones eran de dos, cuatro y hasta de seis camas y tenían la capacidad suficiente para cruzar una más, lo que quería decir meterla atravesada a los pies de las demás. Hoy pasa algo parecido que consiste en meter dos camas en habitaciones diseñadas para una sola y aunque no esté cruzada geométricamente sí que lo está conceptualmente.
La cosa queda de tal manera que los enfermos pueden darse la mano para saludarse, las mesillas casi no pueden abrirse, la ropa de pacientes y familiares han de compartir un solo ropero y la deambulación del personal es misión imposible.
Y hasta aquí lo anecdótico. Ahora, lo de juzgado de guardia.
  • El llamador del timbre cae en medio de las dos camas, con lo que ninguno de los pacientes llega adecuadamente a él.
  • La toma de oxígeno llega bien a uno de ellos mientras que al otro hay que poner hasta tres alargaderas a veces.
  • El uso de la única lámpara ha de ser consensuado por los dos.
  • La toma de vacío queda casi detrás de una de las camas dificultándose su acceso.
  • No hay cortinilla entre las camas no existiendo intimidad.
  • Todo esto ocurre durante los periodos que la dirección denomina de alta frecuentación no tomando medidas para evitarlo. El problema es que este periodo dura de octubre a abril.

Todo esto no tendría su gracia si no dijéramos que en el hospital hay una unidad de hospitalización cerrada en un 80% y que podría resolver decentemente la alta frecuentación. Pero, claro, eso saldría algo más caro que apiñar pacientes y familiares.

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