sábado, mayo 9

Motivos justificados

Los empleados del SAS tenemos varios días libres anuales denominados de libre disposición contemplados en el Estatuto. El lector ingenuo entiende al principio que quien dispone líbremente de esos días es el empleado, errando estrepitosamente en su interpretación de la norma pues la hermenéutica de nuestros sabios mandos intermedios hospitalarios es totalmente contraria a esto. Es decir, que es la organización quien tiene el derecho a la libre disposición, vamos, algo así como el refrán de el hombre propone y Dios dispone. Uno pide y ellos deniegan casi siempre a no ser que tengamos un motivo justificado, que aunque no es necesario legalmente sí que ayuda bastante. A veces, claro.
En un pais aconfesional como el nuestro siguen primando indecentemente las excusas litúrgicas para conceder o denegar estos días, siendo garantía de permiso concedido, verbi gratia, la Primera Comunión, y de especial consideración organizativa la Semana Santa, la Navidad y la romería de El Rocío (guapa, guapa y guapa...y bonita, bonita, bonita). Ains, es todo tan sacro y tan lleno de espiritualidad que, ciertamente, me da un poco de rubor criticar esta actitud tan beatífica y llena de buena voluntad de nuestra administración pero es que, claro, para alguien comprometido con la aconfesionalidad que ve denegadas sistemáticamente sus solicitudes carentes de justificación espiritual resulta altamente frustrante este criterio resolutorio, sobre todo cuando estos permisos ora pro nobis no se cubren y somos los pringaos injustificados quienes tenemos que trabajar doble transformándonos en amebas, una vez más. ¿Es para provocar edema escrotal o no?.
Y claro, como las solicitudes no contienen ningún apartado para señalar el motivo de la solicitud, ya que teóricamente no se necesita, el personal echa mano de la imaginación escribiendo en márgenes, pies de página, incluso entre renglones, la celebración eucarística a la que necesita imperiosamente asistir.
Amén.

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