domingo, abril 19

El esputómetro.

Ciertamente que una de las cosas que suele repugnar al común de los mortales es el ruido de mocos consistentes sonando en la garganta humana pugnando por salir al exterior y, precisamente, es éste un sonido muy familiar en las UCI, donde los pacientes conectados a ventilación mecánica forman un atronador coro de mocos amplificado por los tubos endotraqueales que actúan a modo de caja de resonancia.
Uno de los momentos de máxima potencia sonora lo constituyen los periodos de destete con el tubo en T, auténtica percusión en estéreo que deleita los oídos de enfermeras y auxiliares que allí trabajan. Tras estos periodos de entrenamiento llega el momento de valorar la extubación para lo cual los intensivistas cuentan con instrumentos y parámetros para ello pero que no son objeto de este blog, pero sí me gustaría contar un método sui generis que usaba un intensivista de la UCI donde trabajé unos años. Era el esputómetro y consistía en retirar el tubo en T e invitar al paciente a toser, expeliendo así el correspondiente moco a través del tubo y comprobar a qué distancia de la cama llegaba, evaluando así si disponía de fuerza suficiente para mantener la ventilación espontanea. Riguroso, riguroso, la verdad que no era, pero bueno, era como la guinda para dar por concluído el periodo de destete, y recuerdo a algunos compañeros esquivando mocos voladores y a alguno de ellos resultando condecorado con semejantes proyectiles.

4 comentarios:

Descalza dijo...

jajajjaja qué ascoooooo

Florencio Ruiseñor dijo...

Sí, es bastante asqueroso,jejeje, pero...¿y la cara de satisfacción que ponían después los pobres intubados? No tenía precio.

Dorotea dijo...

Gran idea, sí señor!pena que los proyectiles no fueran dirijidos directamente a la cara del inventor de semejante técnica....
Yo tengo mi condecoración particular, desde entonces las canulas de traqueo las limpio desde otro ángulo...gran aprendizaje....agggggg

Florencio Ruiseñor dijo...

Yo, de momento, de ésta me he librado,jeje. Saludos.