martes, febrero 3

Botellas

Hay colgados por todas las paredes del hospital unos carteles vistosos donde figuran en grandes letras los derechos de los usuarios, que es así como se les llama ahora a los enfermos, y en letra pequeña, allí abajo del todo, los deberes. Entre estos últimos no consta uno que voy a proponer aquí y que debería estar con letras de neón: las botellas llenas de orina no se guardan de pie bajo la cama.

No es cuestión de estética, que también, es más para que los enfermeros, que no somos adivinos ni tenemos rayos X en los ojos, no tropecemos tan frecuentemente con ellas y nos demos involuntariamente baños de meado ajeno en los pies. Es como una lluvia dorada pero sin morbo.

A mí me ha pasado ya varias veces y os aseguro que con los pies chapoteando dentro de los zuecos es bastante difícil tener empatía y poner en práctica los cursos de habilidades sociales.


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